Combustible fósil


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Fig. 1. Una foto del carbón de antracita, que es un combustible fósil.[1]

Los combustibles fósiles son combustibles fabricados por procesos geológicos que actúan sobre antiguos organismos muertos. Estos organismos muertos fueron enterrados hace cientos de millones de años. El mundo obtiene aproximadamente 5/6 partes de su energía primaria de los combustibles fósiles, y este uso conduce al cambio climático. Los combustibles fósiles no se consideran una fuente de energía renovable porque no pueden reproducirse al ritmo que se consumen. Sin embargo, el mundo tiene suficientes combustibles fósiles para durar mucho tiempo, lo que induce a pensar que el uso de los combustibles fósiles (especialmente el gas natural) es sostenible. A menos que se desarrolle y despliegue la tecnología de captura y almacenamiento de carbono, las consecuencias de la quema de estos combustibles fósiles serán desastrosas, haciendo que su uso sea insostenible.

Los combustibles fósiles incluyen: el carbón, petróleo y gas natural; y en algunos contextos pueden incluir la turba. Desde el punto de vista químico, estos combustibles están compuestos principalmente de carbono e hidrógeno, con algo de oxígeno, nitrógeno, azufre y otros elementos menores.

La gran mayoría de la biomasa que se convierte en combustibles fósiles era fotosintética. Esto implica que la energía de los combustibles fósiles provino inicialmente del sol, por lo que los combustibles fósiles son un almacén a largo plazo de energía solar. Estos suministros densos de energía dominan el consumo mundial de energía primaria.[2] El mundo utiliza los combustibles fósiles para todo, desde la generación de electricidad hasta la calefacción de los hogares, hasta la fabricación de combustibles para el transporte (véase uso de la energía en el transporte).

La quema de combustibles fósiles libera compuestos de carbono e hidrógeno que se combinan con el oxígeno de la atmósfera para formar dióxido de carbono y vapor de agua en un proceso llamado combustión. Además de los gases de efecto invernadero, los combustibles fósiles causan también otros tipos de contaminación, como por ejemplo NOx, SOx, material particulado (PM), compuestos orgánicos volátiles (VOC), monóxido de carbono (CO) y mercurio. El impacto ambiental de los combustibles fósiles ha mejorado enormemente gracias a la aplicación de medidas de control de la contaminación más estrictas en respuesta a la legislación. La mayor preocupación por el uso de combustibles fósiles es, con mucho, el impacto en el clima. La gran cantidad de dióxido de carbono que se libera al quemar combustibles fósiles está provocando cambios en el clima de la Tierra. Además de la quema de estos combustibles, existen otros problemas medioambientales, especialmente durante su excavación: la destrucción de hábitats, la pérdida de biodiversidad y la contaminación del agua, por nombrar algunos.

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Referencias

  1. C.E. Jones, Anthracite. [Online]. Avaliable: http://www.pitt.edu/~cejones/GeoImages/6MetamorphicRocks/Anthracite.html
  2. M. Gonzalez, M. Lucky. (2013). "Fossil Fuels Dominate Primary Energy Consumption," Worldwatch Institute [Online]. Available: http://www.worldwatch.org/fossil-fuels-dominate-primary-energy-consumption-1. [29 July 2015].

Autores y redactores

Ethan Boechler, Jonathan Elbaz, Chad Erhardt, Jordan Hanania, James Jenden, Ellen Lloyd, Kailyn Stenhouse, Luisa Vargas Suarez, Jasdeep Toor, Jason Donev
Última actualización: 28 septiembre, 2021
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